Archive for the ‘Uncategorized’ Category

La Cruz de los jóvenes

Domingo, Agosto 29th, 2010

peregrinación de la Cruz y el Icono de los jovenes

La Cruz y el Icono de los jóvenes que han presidido todas la jornadas mundiales de la juventud están peregrinando por todas las diócesis españolas.

Del 12 al 18 de septiembre la Cruz peregrinará por nuestra diócesis, recorriendo toda su geografía y visitando algunos de los lugares más importantes como la Catedral o el santuario de La Bien Aparecida.

Y por supuesto también estará en el Seminario, el dia 13 por la mañana desde donde partirá un Via Crucis a las 11:00 de la mañana hasta la parroquia de Santa Cruz de Bezana.

Toda la comunidad diocesana está invitada a participar en este acontecimiento y en el resto de actividades que los equipos locales de acogida de la JMJ y el secretariado diocesano de Pastoral Juvenil han organizado, especialmente los jóvenes.

Más información en www.enredateconnosotros.org o en www.jmjsantander.com.

Martes, Junio 8th, 2010

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¡Silencio!

Lunes, Junio 7th, 2010

ORACIÓN EN EL SILENCIO

Cuando llegamos ante el Señor y nos ponemos en oración, algunas veces nos cuesta, pues hay tantas inquietudes que nos distraen…. ¿Qué hacer en este momento? Aquí dejo una forma de entender esas situaciones. Es la oración en silencio.

¡Silencio! El Señor está ahí. ¡Callad! Hay que escuchar su Palabra. Hoy, nos tiene que decir algo nuevo.

¡Señor Problema! Mire al frente y no busque tres pies al gato. Pero, ¡Señorita Preocupación! Siéntese, por favor, está demasiado agitada. ¡Ah! Ha venido con su hijo Despiste. Que majo es. Es tan simpático… Cualquiera se distrae de lo coqueto que es.

¡Mirad! Por allí viene el Señor Repaso. Siempre está inquieto, andando de aquí para allá, de allá para acá, con su lista de quehaceres. No para. Venga y descanse con nosotros. Calma, todo llega.

¡Silencio! Escuchad al Señor. Su dulce voz tan cálida como la brisa.

¡Oh, Dios mío! Veo llegar a lo lejos a la Señora Imaginación. Con su locura acuestas. Es tan caprichosa… Y no deja tranquilo a los demás. Es tan ruidosa…

Un momento. A este no le conozco. Le preguntaré su nombre. Viene tan enfrascado en su abrigo… Pero, ¡qué nombre más raro! Se llama Sentimiento. Y, me dice, que suele ser confundido muy a menudo. Ya que, a veces, se viste de miedo, de alegría, de tristeza, de enfado. En fin, unas veces es apreciado y otras ignorado.

¡Anda! El joven Pensamiento acaba de entrar, y sube directo a donde los demás. Tan fresco como siempre. Y, con que desparpajo se pavonea entre todos.

¡Ay, Dios mío! Pero si son los niños revoltosos que llegan del colegio. Son tan escurridizos y tan inquietos. No dejan tranquilo a nadie. Y, Señor, hay que estar en guardia con ellos. Por favor, no murmures Ira, y deja tranquila a tu compañera Envidia. No te quedes ahí parado y ven aquí Pereza. ¡Tú!, Avaricia, suelta lo que tienes entre manos y cede tu primer puesto a Soberbia. Deja eso que no es hora de comer Gula. ¡Vaya! Pon atención Lujuria y quédate quieta.

Dejemos que entren los siete magníficos. Son tan hermosos como siempre, pero tan poco considerados… Aquí viene, Paciencia, Caridad, Diligencia, Generosidad, Humildad, Templanza, y Castidad.

Hoy estáis muy nerviosos. Pues como veo que allí arriba, en el anfiteatro, no estáis muy cómodos… ¡Venid! Bajad y poneos a los píes del Señor. Aquí mismo. No os preocupéis. Solo escuchad. Es solamente estar, sin más. El es nuestro mejor amigo, y hoy nos quiere decir algo nuevo, diferente. Hoy quiere dialogar sobre el AMOR.

Manuel Ángel Romero Valero

Martes, Junio 1st, 2010

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Un nuevo Pentecostés

Martes, Mayo 25th, 2010

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Recientemente, en su viaje a Fátima, el Papa Benedicto XVI apuntaba en unas declaraciones a los periodistas que le acompañaban, que “los sufrimientos de la Iglesia proceden precisamente de dentro de la Iglesia, del pecado que hay en la Iglesia. También esto se ha sabido siempre, -sigue diciendo- pero hoy lo vemos de modo realmente tremendo: que la mayor persecución de la Iglesia no procede de los enemigos externos, sino que nace del pecado de la Iglesia y que la Iglesia, por tanto, tiene una profunda necesidad de volver a aprender la penitencia, de aceptar la purificación, de aprender, por una parte, el perdón, pero también la necesidad de la justicia. En una palabra, debemos volver a aprender estas cosas esenciales: la conversión, la oración, la penitencia y las virtudes teologales”.  

Sinceramente me parece que ante un análisis tan lúcido, marcado por una desnudez total de la verdad y dictado a la luz de una profunda humildad, no cabe otra respuesta inicial que el “Amén” más auténtico a sus palabras.

Yo lo pensaba estos días en el clima de la festividad de Pentecostés. Y lo primero que descubría era la valentía del papa con sus palabras. Los suyos no son términos que proliferen en el lenguaje de obispos, sacerdotes, como tampoco en los seglares. Tenemos por costumbre utilizar expresiones más suaves y “correctas”, aunque con ello se diluya la verdad.

Palabras como “penitencia”, “conversión”, “purificación”, “perdón”, “justicia”, “virtudes teologales”, no son precisamente las más utilizadas en los planes de pastoral o en los mensajes, por ejemplo ante los jóvenes. Y al utilizarlas el papa no es que él pretenda anclar la vida de la Iglesia en el tono gris penitencial. Más bien pretende lo contrario. Que sea una Iglesia maestra en salvación, donde se transparente el auténtico y genuino rostro de su Señor: Jesucristo. Pero el papa sabe muy bien que para llegar a lo auténtico, a la coherencia más profunda del ser de la Iglesia es necesario hacer un camino de verdadero desprendimiento. Ahí no se llega vendiendo sonrisas fáciles que tantas veces no contienen mas que vaciedad.

El papa pedía con sus palabras una sincera conversión, un auténtico cambio en el corazón de todos y cada uno de los que formamos ese gran cuerpo que es la Iglesia.

Pentecostés, como experiencia de la Iglesia naciente, me hacía entender las enormes posibilidades que encierra la Iglesia de nuestro tiempo para el mundo de hoy que la contempla tantas veces con estupor. Sin duda alguna pude ser una Iglesia con capacidad inmensa en su tarea, siempre que, como en sus orígenes, se oxigene con el “viento recio” del Espíritu y su fuego sea verdaderas llamaradas posadas en el corazón de cada creyente. El fuego que arrasa todo lo que está seco y deja el campo capaz de que brote de nuevo la vida. Sin ese fuego de pentecostés creo que la Iglesia no tendrá otro papel que la de simple comparsa en el concierto desafinado de la sociedad.

Tal vez ha llegado el momento -¿nos conducirán ahí la palabras del papa?- de entendernos en la necesidad prioritaria de un nuevo pentecostés que vuelva nuestro corazón y nuestra mente hacia el espíritu de las bienaventuranzas, hacia la pobreza como llave de libertad, hacia el amor como la verdadera sustancia de la vida, hacia Dios como el totalmente distinto y transcendente. 

Tal vez las palabras del sucesor de Pedro sean, antes que nada, un aldabonazo para despertar nuestra conciencia, la de creyentes, la de la Iglesia, y entender que no debemos confundir nuestros pactos y la normalización de nuestras conductas según el mundo, y que con frecuencia nos sumergen en la vulgaridad, con la autenticidad del evangelio que nos ofrece un  nuevo estilo de vida y nos compromete como alternativa diferente ante la mirada del hombre en cada tiempo.

Juan J. Valero

Rector del Seminario

Sobre el carácter “folklórico” de la celebración eucarística

Jueves, Mayo 20th, 2010

EmaúsQuerido Antonio,

Hace quince días te preocupabas en saber cómo pienso yo decir las misas; si las diré como lo recomienda nuestra Santa Madre Iglesia; y también resaltabas dicho carácter folklórico de las celebraciones eucarísticas en mi querido pueblo, iglesia local. De entrada no diré ninguna misa pero intentare celebrar la Eucaristía.

Aquí te expongo lo que entiendo por Eucaristía y lo que significa para mí. En principio las siguientes líneas te aburrirán por la fundamentación bíblica inicial que ya sabes. Gracias por leerme con paciencia hasta el final.

“Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10, 10).
¿Es la vida alegría o tristeza? ¿manifestación o recogimiento? Vemos que, ante la muerte, Jesús está angustiado, suda sangre y suplica: “Padre, aléjame esta copa…pero que se haga tu voluntad”.

Mi celo misionero como sacerdote será intentar sembrar la alegría de Dios en el corazón de todos aquellos que se me encomendaran, dándoles ¡La vida misma de Dios! Es llevar los hombres a Dios, ayudarlos a encontrar al Señor en la oración, para abrir mi corazón, para establecer la amistad cuya belleza, Él, Pastor, conoce. Pues eso tiene su origen y su sentido en la Eucaristía. Jesús, por su divinidad, participa de la vida del Padre (…mi Padre y yo somos uno…) y nosotros, los hombres participamos de la vida de Jesús a través de su humanidad, pero le recibimos en sacramento. Entonces, ¿por qué no gozarnos por esta gracia, por el don de la vida, y más aún, por la participación de la vida de Dios?

Como ya sabes, eucaristía es de origen griego “Eukharistia “, significa “acción de gracias”. Esta palabra recuerda las bendiciones judías que proclaman las obras de Dios: la creación, la redención, la santificación. (Mt 26,26). Es Banquete del Señor porque se trata de la Cena que el Señor CELEBRÓ con sus discípulos la víspera de su pasión (1 Co 11,20); es Fracción del Pan porque este rito fue utilizado por Jesús cuando bendecía y distribuía el pan como cabeza de familia. Con esta expresión los primeros cristianos designaron sus asambleas eucarísticas. Con él quiere significar que todos los que comen de este único pan partido, que es Cristo, entran en comunión con Él y forman un solo cuerpo en Él (Mc 8, 6-19; Hch 2,42.46; 20, 7.11).

Es Asamblea Eucarística porque la Eucaristía es celebrada en la asamblea de los fieles, expresión visible de la Iglesia. (Cfr. 1 Co 11, 17-3); es Santo Sacrificio porque actualiza el único sacrificio de Cristo Salvador e incluye la ofrenda de la Iglesia (1 Pe 2,5); es Comunión porque por este sacramento nos unimos a Cristo que nos hace partícipes de su Cuerpo y de su Sangre para formar un solo cuerpo (Cfr. 1 Co 16-17). Por fin es Santa Misa: porque cuando la Eucaristía se celebraba en latín se despedía a la gente diciendo “Ite Missa est”, que habla del envío a cumplir con la voluntad de Dios en su vida y de la misión.

Por eso pienso y creo que la Eucaristía se puede o mejor dicho, sin quitarla su carácter de la gran comunidad (en la Iglesia), se debe de celebrar también en pequeñas comunidades, casas, encuentros de amigos, montes, campamentos, excursiones, al aire libre, sin necesariamente limitarnos en que sin una capilla o un templo no podemos celebrar, fomentando la religiosidad popular; buscamos una Iglesia, pero cuando la encontramos, el cuerpo ya cansado aun no puede expresar su alegría ante este sublime gozo. Manifestar o celebrar la alegría de la vida trasciende el tiempo y el espacio.

Querido Antonio,

No debemos quedarnos con la meditación del vienes santo: esa no es la Eucaristía. El viernes santo ha sido un paso; antes, Jesús instituyo la Eucaristía, y después Resucitó, y ahora está vivo y se hace presencia real especialmente en la Eucaristía.

Consideremos una mujer en tres estados: embarazo-parto-nacimiento. Si siempre que ve a su hij@ la mujer se queda o piensa solo en el momento del parto, imaginémonos; pero ella le ve como fruto de un amor antes del embarazo, y es cariño, alegría, orgullo, y fruto del parto, y mucho más, es motivo de vida y de gozo. Está dispuesta a mantener, avivar esta alegría, y busca a alegrar…

¿Cómo no explotar de gozo en la Eucaristía si con una simple comida exultamos por quitar hambre? En efecto el alimento que comemos se transforma, nuestro organismo lo asimila para energía de nuestro cuerpo físico, sin lo cual no hay expresión de la vida espiritual; así mismo cuando Jesús nos dice “soy el pan de vida”, “soy la viña y vosotros los sarmientos”, “sin mí no podéis hacer nada”, eso significa que cuando comemos su cuerpo y bebemos su sangre, recibimos su vida en nosotros, nos transformamos en Él, participamos de su vida divina: prefiguración escatológica; entonces, ¿Cómo no estar alegre, cómo no celebrarlo?

El sacrificio eucarístico es memorial, no una simple memoria de un hecho histórico de un sacrificio cruento: aquel viernes santo donde los soldados romanos clavaban en un madero los pies y la pierna de un tal Jesús hijo putativo de un tal carpintero llamado José, que pasó su vida haciendo el bien…Es memorial porque, además de lo dicho, es actualización y presencia real de la entrega de su vida para salvar al mundo, para salvarme a mí, para salvarte a ti; hace presente el sacrificio: es vivir un sacrificio incruento. Por eso es a la vez sacrificio y sobretodo banquete; es acción de gracias, reconocimiento del don recibido de Dios Padre y es respuesta de cara a este don.

Hay identidad entre el Jesús histórico, el Jesús glorificado y el eucarístico. Comer y beber el cuerpo y la sangre de Cristo es expresar nuestra comunión con el resucitado, es decir con el acontecimiento pascual que ya ha sido escatologizado, trascendiendo así los límites del espacio y del tiempo, traspasa materia y forma, es eterno.  Es el pasó de la muerte a la vida, es un renacer y un revivir en una comunidad fraterna de hermanos en Cristo donde se experimenta la experiencia personal de Dios en la comunión y la diaconía: escucha y amor, perdón y servicio en tensión a la vida eterna. Me parece eso más bien de alegría que de pensar, más bien de gozo que de pura meditación.

Teologizamos la Eucaristía hasta tal punto que se olvida que es de vivir, no tanto de pensar y establecer barreras. Me parece perdonable una celebración eucarística informal y desordenada pero alegre a una liturgia legislativa, normativa demasiada formal triste y amorfa: creo en aquella como Eucaristía, pero en ésta dudo de la presencia de Cristo resucitado, Jesús está siendo clavado en un madero un viernes santo que ni siquiera es el de hace dos mil años…

Se trata aquí de entender que hay que “inculturar” la misa, lo que no significa quitar su aspecto y carácter alegres aunque me reprochas de hacer de mis futuras celebraciones eucarísticas un folklore; dejo simplemente ver los resultados en la evangelización de los jóvenes y también dejo margen para juzgar o mejor dicho medir de la fe en este ámbito que me toca…

Si no tenemos cara de redimidos al menos que celebremos lo redimido que no es una propiedad privada ni siquiera de Israel. San Atanasio decía ya en aquel tiempo que el Señor manda que los redimidos entonen un cantico de vitoria. San Pablo nos exhorta e insiste fuertemente: alegraos en el Señor constantemente. Repito, estad alegres (Flp 4, 4). El dolor de sí se convierte, se disuelve y se resuelve en la alegría… Así nuestra alma puede a la vez ser contrita pero alegre: contrita por su parte que controlan los sentidos y tan alegre por las alturas que sólo gobiernan la fe y la voluntad de vivir de Cristo.

La alegría es un culto a dar a Dios. Es el barómetro del alma: su nivel indica el grado de amor. El cristiano es un sembrador de alegría, por eso hace grandes cosas. La alegría es una de las fuerzas más apremiantes e irresistibles en el mundo…

La celebración de la Eucaristía al inicio del tercer milenio requiere una mirada que abarca toda la realidad. Hoy estamos celebrando alrededor de una mesa cuyos invitados, lugares, espacios, símbolos, signos y gestos unen vida y celebración, ritual y realidad, de manera evangélica y de re-creación.

La celebración de la Eucaristía va más allá de límites y barreras de la red relacional de la humanidad. La mesa de la celebración adquiere significado y sentido hoy de un pan compartido a favor de la vida, en realidades significativas de dedicación, abnegación y don de sí.

En ella nos comprometemos a construir con actos históricos la reconciliación, la paz y la justicia. Mesa cuyo significado va más allá de la celebración de satisfacciones socioculturales, económicas, políticas o religiosas para dejar espacio a la novedad del Reino.

La Eucaristía es la Iglesia que entra en el gozo de su Maestro. Entrar en este gozo de ser testigo en el mundo, mandato hecho a la misma iglesia, su leitourgia esencial, el sacramento por el cual “se convierte en lo que es.”

La mejor manera de entender la liturgia de la Eucaristía es verla como un camino o una procesión de alegría. Es la ruta por la que la Iglesia entra en la dimensión del Reino. Uso la palabra “dimensión” porque parece la mejor para indicar el cómo de nuestra entrada en la vida sacramental de Cristo resucitado.

Nuestra entrada en la presencia de Cristo es una entrada en una cuarta dimensión que nos permite presentir y anticipar la realidad última de la vida. No es un escape o una evasión al mundo. Más bien, es llegar a un punto privilegiado desde la que nuestra vista puede sumergirse más profundamente en la realidad del mundo.

Querido chico,
Ya ves, de la Eucaristía y del sacerdocio hay una llama: FIESTA.

Tu hermano en Cristo HERMAN BAGARA.

Mes de mayo, mes de María

Jueves, Mayo 13th, 2010

maríaEl culto a la Virgen María no es una devoción más de la piedad cristiana. Entender esto así es un gran error. El cristiano que ha sido configurado con Cristo por el bautismo tiene la dulce obligación de amar a “Aquella” que el Altísimo designó para ser el “Tabernáculo” de su amadísimo Hijo. Tiene que amar a María con el Corazón de Cristo.

No podemos olvidar que, después de Cristo, María es la mejor intercesora ante el Padre. Ella, como buena Madre, camina a nuestro lado por el sendero de la vida. Se inclina hacia nosotros cada vez que tropezamos y nos levanta para que alcancemos la bienaventuranza del Cielo. Por eso, es necesario mantener siempre la piedad filial hacia nuestra Madre. En este mes de mayo, la mejor oración que podemos tributarle a Ella es “hacer lo que Él nos dice”. La conversión interior y exterior son las mejores flores que podemos llevar a María, esto es: vida intensa de oración, frecuentar los sacramentos de la Eucaristía y de la confesión, practicar la caridad fraterna, ir creciendo en santa humildad, y como ofrenda especial a su Corazón Inmaculado, renovar nuestra fidelidad a la Iglesia de su Hijo.

Pongamos, pues, en práctica aquello que sabemos y no nos limitemos a escuchar los consejos evangélicos, y así seremos en verdad hijos de Dios y hermanos de Cristo.

Santa María, Madre de la Iglesia. Ruega por nosotros.Nuestra Señora de Fátima. Ruega por nosotros.

Jose Miguel Agudo Mancheño

Renovación interior

Sábado, Enero 16th, 2010

No hace mucho, los obispos españoles, en su reunión de asamblea plenaria, y con motivo del Año Sacerdotal, publicaron una carta dirigia a los sacerdotes de las diócesis españolas. En ella, entre otras cosas, recuerdan las motivaciones que llevaron al Papa Benedicto XVI a proclamar este año sacerdotal (”Promover el compromiso de renovación interior de todos los sacerdotes, para que su testimonio evangélico en el mundo de hoy sea más intenso e incisivo“, “favorecer la tensión de los sacerdotes hacia la perfección espriritual, de la cual depende sobre todo la eficacia de su ministerio”, “para hacer que se perciba cada vez más la importancia del papel de la misión del sacerdote en la Iglesia y en la sociedad contemporánea”)

Los obispos en su escrito hacen una lectura de la identidad y naturaleza del sacerdote desde una doble referencia bíblica: “Vosotros sois mis amigos”, palabras de Jesucristo referidas a sus discípulos (Jn 15, 14) y también sus palabras sacadas de la parábola del buen pastor: “Se la carga sobre los hombros, muy contento” (Lc 15, 5). Por lo tanto, interpretan la esencia sacerdotal desde la experiencia de una profunda amistad con Jesucristo y desde una identificación inequívoca con el sentimiento más característico del Señor: la misericordia que embarga su corazón.

Me quedo con estos dos principios, que a modo de luz vienen a ser la hoja de ruta en el itinerario que es necesario realizar para alcanzar esa “renovación interior” sacerdotal. Sobre dicha renovación afirmo: a) No se si el clero de hoy es mejor o peor que el del tiempo pasado, pero sí creo sinceramente que debemos dar pasos evidentes hacia el logro de dicha renovación. Se hace necesario volver a respirar en toda su frescura lo acontecido el día de nuestra consagración. b) Esa renovación deberá poner de manifiesto que nuestra vida está enraizada y tiene pleno sentido desde una cotidiana y singular amistad con el Señor. El tiempo y las circunstancias requieren que se perciba en nosotros no tanto a los encargados de unas parroquias, cuanto a las personas familiarizadas con el misterio de Dios. c) Deberá ser una renovación de vida que tenga como señal de identidad el corazón de buen pastor, desde donde rezume compasión por sus hermanos. Creo que fuera de esa centralidad no será creible.

Juan J. Valero. Rector

Poemas por Navidad

Lunes, Diciembre 14th, 2009

Reseñar una serie de poemas publicados en el 1994 por el difunto D. Luis Blas Martínez en un libro de poemas titulado: Unos versos para ti.

 

HAY QUE GOZAR

DE LA LUZ

 

JESÚS Y JOSÉ Y MARÍA

 

En Belén nace hoy un Niño

y de cuna carecía,

pero una Madre tenía

que le acuna en su cariño.

 

Jesús, que eres luz del mundo,

un villancico te canto

lleno de pena y espanto

por un dolor muy profundo.

 

Es madre, pues que en su entraña

late el milagro de un hijo,

no es un extraño amasijo

que hay que eliminar con saña.

 

Jesús, te pido por ella,

que, si le quita la vida,

para siempre estará herida;

cuando se encendió una estrella

o si se ha regado un huerto,

hay que gozar de la luz

y es preferible la cruz

a un fantasmal fruto muerto.

 

Hoy nace un Niño en Belén

y entre problemas nacía;

te pido, Santa María,

que las madres a luz den.

 

«Voy a tener compasión

de la Casa de Judá.

No los salvaré con arco,

ni la espada salvará.

 

¡Sacerdotes de Israel,

y los reyes: escuchad!

 

Van a volver los cautivos,

la tormenta va a cesar.

Sanaré tu apostasía,

cual lirio florecerás:

os infundiré mi Espíritu,

la cabeza levantad”.

 

De nuevo, Jacob,

tu casa del polvo resurgirá,

que se desposa tu hijo

y Jesús se va a encarnar,

porque la pura María,

en misterio sin igual,

es esposa y Madre Virgen

de una Familia sin par:

de la Sagrada Familia

que trae al mundo la paz.

 

Es el signo que Dios alza,

al que tenéis que imitar

si queréis la salvación

y una nueva Humanidad.

 

Jesús y José y María,

luz y silencio y rosal:

recibidme en vuestra Casa

que en ella quiero morar.

Charlas sobre la afectividad

Sábado, Diciembre 12th, 2009

Ayer, empezamos la primera de las tres charlas sobre afectividad, que nos va a dar D. Daniel Gutiérrez Jordán, con el tema: Conocerse para ser feliz. El motivo de estas charlas es la necesidad que se ve de dar indicaciones que nos hagan comprender como funciona nuestro intelecto y emociones.

En esta breve charla insistió, desde la ventana de Johari, en lo importante que es saber entablar dialogo entre el uno (nuestro intelecto; el cerebro: lo abierto) y nuestro dos (emociones, pasiones; las entrañas: lo oculto). También nos indicó que cuando una persona habla desde el uno sus palabras tienen mayor fluidez; mientras que cuando habla desde el dos hay mayores silencios, pues estamos desvelando nuestra intimidad. Aún así, desde donde podremos tener mayor fuerza de convicción es desde el dos, pues el oyente nos escuchara con mayor atención, pues hablamos desde lo experiencial, los sentimientos.

También, debemos tener momentos en los que recapacitemos: que nos ha ocurrido hoy, como lo hemos sentido, que nos ha movido.  De esta manera, y aceptándonos como somos (ver lo que somos realmente nos ayuda a aceptarnos), podremos cambiar, aunque el cambio sea lento.

Debemos, igualmente, hacer un doble ejercicio:

  • la investigación (8): moviola; ahondar, sumergirnos, en nuestro dos y subirlo a un uno respetuoso que no juzga (es un primer paso importante).
  • la comunicación (∞): el uno comunica a otros sujetos, respetando la intimidad del dos, aquello que este le ha comunicado.

Debemos detenernos a recapacitar, así nos conoceremos más. No debemos caer en el síndrome del mosquito (no poder parar por miedo a que nos maten).

Esto, sucintamente, es lo que saqué en claro de la amena exposición sobre el tema.